La viveza criolla, el “pónganme donde haiga”, debe desaparecer. Un pacto contra la corrupción. Por Bruno Gallo

Relacionado

Entre los mejores clásicos del cine universal se encuentra El Tercer Hombre escrita por Graham Green, dirigida por Carol Reed. Orson Welles encarna magistralmente al personaje Harry Lime. En un parlamento, que a decir de los historiadores del cine Welles improvisa, Lime sentencia (cito de memoria) “500 años de honestidad suiza produjeron el cucú, 50 años de corrupción Florentina produjeron El Renacimiento”

Esta especie de elogio de la corrupción florentina no aplica universalmente. Los Medici, comerciantes primero, banqueros en una época en la que los atavismos medievales aún consideraban prestar dinero cosa oscura y pecaminosa, lograron su fortuna con muy poco escrúpulo y la invirtieron hábilmente en consolidar y expandir su poder a toda la Toscana. Fueron mecenas de Leonardo Da Vinci, Miguel Ángel, Bruneleschi, Botticelli, Donatello… etc. La mejor “propaganda” legitimadora que se podía pagar en esos tiempos, mientras que sus apadrinados cambiaron el mundo reivindicando la estética y la racionalidad greco romana antigua.

50 años de corrupción vernácula, no impulsaron ninguna revolución estética o intelectual, solo crearon un círculo vicioso de saqueo, fuga de capitales, miseria acumulada y movimiento demográfico masivo. Junto a otros factores la corrupción produjo la más  profunda contracción económica del mundo, en un país sin guerra abierta.

La corrupción, ese mal ubicuo, capaz de contagiar todo, se ha convertido en un rasgo cultural que en lugar de recibir condena y desprecio público recibe una suerte de reconocimiento cómplice, una oda a la audacia del mago de la fortuna súbita. En el caso venezolano la dilapidación del erario público es de tales dimensiones sobre todo  en tiempos de bonanza, prosperidad y precios favorables de nuestras materias primas, que destruye oportunidades, endeuda la Nación e hipoteca la vida de los venezolanos no nacidos.

Nombres como Sierra Nevada, los jeeps de Ciliberto, Leopoldo Sucre Figarella, Pedro Tinoco y los bonos cero cupón, los auxilios financieros de la banca privada, Recadi… (culpables o no), quedaron grabados en la memoria de los venezolanos con una mezcla de indignación e incertidumbre. Delitos sin delincuentes, salvo un chinito y un ex presidente. Se amasaron enormes fortunas a la sombra de una  bonanza que produjo la sensación de que la prosperidad no tendría límites, salíamos de las fronteras y todo parecía “barato”. Era el comienzo de un festín que no se detuvo ni siquiera cuando los tiempos de vacas flacas nos alcanzaron.

Chávez convierte la corrupción en campaña, exterminarla su gran promesa. Pero aparecen más nombres, más casos y más montos astronómicos distraídos de las arcas públicas para terminar en bolsillos privados, preferentemente como fuga de capitales buscando legitimación.

Plan Bolívar 2000 enloda el apellido de Simón al mismo tiempo que convierte a los hombres de verde en el puente entre la vieja y la nueva era de la corrupción. Recadi tiene un segundo capítulo, ahora se llama CADIVI y a decir de Jorge Giordani, el más fiero defensor del control de cambios, 316 mil millones de dólares preferenciales para financiar la economía productiva “se perdieron”, empresas e importaciones fantasmas, más fuga de capitales.

Pero eso no era todo, cosas veríamos y tampoco habría culpables. Odebrecht, PDVSA en tiempos de Chávez, FONDEN y FONDESPA…  El dinero sigue fugándose y además, nos seguimos endeudando.

PDVSA cripto, en tiempos de Nicolás, la evasión de las sanciones motiva nuevas tecnologías de corrupción. Venta de Petroleo que cobran las mafias. El hambre un personaje que trae comida, Alex Saab.  HP deja de ser la calculadora científica que usaste en la universidad para convertirse en escándalo. Y por si fueran pocos los casos del gobierno, aparece otro gobierno (lo llamaron interino) y ese también dilapida el erario: Citgo y Monómeros son asaltados por el gobierno paralelo.

Dependiendo de las fuentes, el monto dilapidado en 40 años se ubica entre 800 mil millones de dólares y la estimación más conservadora que lo ubica en 350 mil millones de dólares. Es decir Los cazadores de la fortuna de la renta petrolera se robaron entre 60 y 26 Planes Marshall para la reconstrucción de la Europa de posguerra… Pero no reconstruyeron nada.

Una Investigación del economista Miguel Ángel Santos, calcula el monto de la deuda externa en una cifra muy similar a  los dólares fugados. Gran dato, el dinero que debería financiar calidad de vida; Educación, hospitales, infraestructura vial, seguridad social, salarios y pensiones decentes lo arrebatan sectores vinculados al poder de turno para  beneficiar a unas pocas familias que exhiben impúdica suntuosidad, mientras el país vio caer su economía 80%.

No, la corrupción no va a producir un Renacimiento. La corrupción y los corruptos deben recibir la condena pública y legal. La viveza criolla, el “pónganme donde haiga” debe desaparecer. La institucionalidad llamada a ejercer el control del erario debe ser fuerte, transparente e independiente del poder ejecutivo.  Es indispensable generar un consenso político y social para detener el robo. Cada comisión, cada sobreprecio, cada obra inconclusa, cada materia prima vendida “por la izquierda”  es dinero robado a las mayorías empobrecida, las más humildes, para amasar grande fortunas en pocas manos.  

spot_img