¿Cómo se mide la opinión pública en Venezuela?: encuestadoras descartan «hipotecar su reputación»

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Cuando se habla de fecha para elecciones en Venezuela o sube la coyuntura política, llueven los análisis, estudios de opinión y encuestas para conocer qué están pensando los venezolanos acerca de los potenciales candidatos. Lo que ha dado lugar a la «encuesta propaganda», generando rechazo entre los usuarios de redes sociales. Más allá de medir la opinión pública, los números de la popularidad o el rechazo conviven, y cabe preguntarse: ¿Son las encuestas una herramienta creíble para impulsar la política, o se han convertido en mera propaganda? El Político consultó al presidente de Datincorp, Jesús Seguías y al presidente de Poder y Estrategia, Ricardo Ríos, para conocer cómo se está midiendo la opinión pública en el país.

El primer dilema que rodea a las firmas encuestadoras tiene que ver con la ética. Seguias enfatizó que usar los estudios de opinión como herramienta de persuasión electoral es una «inocentada estratégica».

«Nosotros desde el comienzo les advertimos, no manoseamos cifras. Si les gusta bien, si no, bueno, no ha pasado nada», declaró en entrevista con El Político. «Hasta ahora no conozco el primer candidato en el mundo que haya ganado las elecciones porque una encuesta dijo que iba a ganar. Quien se ponga a generar estrategias sin información confiable es un pirata», aseveró.

Recalcó que las encuestas no se hacen, ni deben hacerse, para hacer propaganda. Ni para decirle a los entrevistados que lo que digan las encuestas será el resultado final.

«Hay que saber utilizar la investigación de manera apropiada. No hay nada más importante para aquellos que hacen campañas electorales o que tienen una gestión de gobierno, o son partidos políticos, o son inclusive organizaciones ciudadanas. No hay nada más importante que investigar, diagnosticar antes de recetar».

En este sentido, destacó la importancia de las encuestas, estudios cuantitativos, cualitativos, y otros tipos de investigaciones que son muy importantes. «Confluyen en la mesa de investigación que requieren todos los políticos y todos los ciudadanos para diseñar estrategias. El primer paso es ese. Y sobre todo saber cuál es el objetivo que queremos lograr».

Explicó que Datincorp tiene más de 40 años trabajando en base a 5 correctos en el trabajo de campo, lo que le llevó a enfatizar: «No hay nada más confiable que el trabajo en hogares».

Lugar correcto: selección geográfica aleatoria de sectores y hogares. En zonas de altos edificios, ante las restricciones de seguridad, se aplican ajustes semiprobabilísticos.

Entrevistado correcto: cumplimiento estricto de las cuotas demográficas (edad y sexo) en la puerta de la vivienda.

Entrevista correcta: neutralidad absoluta del encuestador. En estudios electorales o exit polls, se emplean dispositivos donde el elector selecciona su opción en pantalla sin que el entrevistador vea su voto.

Disciplina correcta: equipos de campo consolidados que entienden que «si traen basura del campo, se le entrega basura al cliente y se pierden los empleos».

Ética correcta: supervisión permanente e imparcialidad en la lectura del cuestionario.

«Hay quienes hacen encuestas telefónicas, bien, pero no son tan confiables como las encuestas de hogares. Hay inclusive encuestas que se están haciendo por las redes sociales. Y de verdad es muy complejo, muy difícil cumplir con toda la metodología. Cuando vas en físico y presencial y ves dónde viven, los hogares te permiten hacer que cada entrevistado sea entrevistado una sola vez, no dos veces».

Sobre este punto, Ricardo Ríos advirtió que quien decide abultar datos para complacer a un actor político está destruyendo su negocio.

«Quien lo hace está hipotecando el principal activo que tiene una encuestadora, que es la confianza y su reputación. Desde la perspectiva económica y empresarial es «pan para hoy y hambre para mañana». Hipotecarse a un solo cliente no es buen negocio», declaró.

Si bien dijo conocer de firmas que publican una cosa y al cliente le entregan otra. No son todos.

«Algunos tienen dos tipos de servicio: uno donde le entregan datos reales al cliente, y otro donde publican datos absolutamente falsos. Sin mencionar nombres, seguramente te has dado cuenta de que hay una o dos encuestadoras en Venezuela con datos completamente diferentes a los del resto. Por ejemplo, una encuestadora afirma que Delcy Rodríguez tiene 80 % de popularidad, cuando a nosotros y a la mayoría de los estudios nos da que es una de las figuras más impopulares del país», refirió.

Coincidió con Seguías en que las encuestas presenciales, cara a cara y en hogares son la metodología más conveniente. «Esto es importante porque si haces una encuesta presencial por interceptación —es decir, en la salida del metro, en un centro comercial o abordando gente en la calle—, esa encuesta no es representativa. No significa que no sea válida o útil, pero no representa al conjunto del país. Lo mismo ocurre con las encuestas online o telefónicas, donde es muy difícil lograr representatividad».

Por otro lado, acotó, una de las formas en que logran «independencia» es mediante el modelo Ómnibus. Sostuvo que se llama así porque funciona como un autobús que sale cada dos meses con 100 puestos disponibles. «A veces va lleno, a veces al 50%, al 30% o al 80%. Ese sistema de puestos permite tener cuotas para distintos clientes de sectores como telecomunicaciones, automotriz o retail. Nosotros reservamos un espacio para el contexto político actual y preguntamos sobre la popularidad de varios dirigentes. Es decir, no la están pagando los políticos, sino clientes de diversa naturaleza, pero aprovechamos la logística para incluir variables políticas».

Limitaciones y confianza

Tanto Seguías como Ríos recordaron que una encuesta no es un oráculo ni una predicción futurista, sino la fotografía de un momento determinado.

Ríos lo ilustró con el comportamiento del estado de ánimo de los venezolanos.

«La encuesta es una herramienta muy valiosa, pero su principal límite es que representa la foto de un momento determinado. Por ejemplo, nosotros llevamos varios años midiendo el principal sentimiento hacia la situación del país para construir un histórico. La tristeza había dominado hasta 2025; después del 3 de enero en adelante decayó y subieron otros sentimientos. Sin embargo, tras el terremoto del 24 de junio, la tristeza se disparó más alto que nunca. Esto demuestra que antes y después del terremoto la foto es completamente distinta. La limitación de la encuesta es esa: es la fotografía de una circunstancia específica en el momento exacto en que se tomó la muestra».

Por su parte, Seguías advirtió sobre la mayor limitación técnica de cualquier modelo probabilístico: la abstención masiva. Cuando la abstención electoral supera el 50%, la encuesta pierde precisión, pues el resultado deja de responder al universo total y pasa a depender de la capacidad logística de las maquinarias políticas para movilizar a sus electores.

Asimismo, para combatir el fantasma de las planillas inventadas desde un escritorio, la tecnología se ha convertido en el mejor aliado de la transparencia. Seguias explica cómo herramientas de la plataforma de Dating Corp permiten desarmar cualquier sospecha de manipulación.

Mediante sistemas como LifeTrack, el cliente recibe en tiempo real cada encuesta procesada desde el primer minuto de la jornada. A su vez, el módulo GeoTrack proyecta un mapa satelital en vivo con la ubicación por GPS de los encuestadores desplegados en la calle. Esto le permite al contratante trasladarse físicamente al punto geográfico y auditar en vivo la ejecución de la entrevista.

Ríos dijo que la confianza se gana mediante la reputación y la consistencia de los números.

«Por eso es tan absurdo venderla. Cuando una empresa sostiene durante una campaña que el candidato A tiene 70 % de intención de voto y al final resulta perdedor con 10 % —sabiendo que el margen de error es de solo dos o tres puntos—, te das cuenta de dónde está la credibilidad. Cuando a lo largo de la trayectoria se comprueba que los números reflejan lo que ocurre o que las desviaciones están dentro del margen de error, así se construye la confianza».

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