Editorial: María Corina Machado y el regreso pendiente

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Nueve meses entre el “muy pronto”, las “pocas semanas” y una fecha que no termina de llegar

María Corina Machado salió de Venezuela en diciembre de 2025 convencida de que volvería. Desde entonces ha anunciado su regreso una y otra vez. En marzo llegó a ponerle tiempo: “en pocas semanas”. Pasaron las semanas, después los meses, hubo explicaciones, obstáculos y hasta intentos reportados de retornar. Hoy la promesa sigue en pie, pero la fecha continúa siendo una incógnita.

El Político | Editorial

Hay una pregunta que María Corina Machado lleva nueve meses respondiendo sin terminar de resolver: ¿cuándo regresa a Venezuela?

La respuesta ha cambiado con el calendario.

Primero fue “lo antes posible”. Después, “muy pronto”. Más tarde llegó la frase que transformó una intención en algo parecido a una cita con el país: “en pocas semanas”.

Fue el 1 de marzo.

Machado llevaba unos 80 días fuera de Venezuela. Había salido en diciembre rumbo a Oslo para recibir el Premio Nobel de la Paz y, desde entonces, desarrollaba una intensa agenda internacional.

Ese domingo publicó un video desde Estados Unidos. Habló de sus reuniones, de la transición política que proponía para Venezuela y de las tareas que consideraba pendientes. Hacia el final dejó el anuncio:

“Para todo esto voy a regresar en pocas semanas a Venezuela”.

El mensaje que acompañaba el video era todavía más sencillo: “En pocas semanas, nos vemos en Venezuela”.

No fue una interpretación periodística. Fue la expresión utilizada por la propia dirigente y quedó registrada en sus redes sociales y en numerosos medios internacionales. (EFE Noticias⁠)

Las pocas semanas, sin embargo, comenzaron a pasar.

Y María Corina no regresó.

Antes de las “pocas semanas”

La historia había comenzado varios meses atrás.

Cuando Machado reapareció en Oslo en diciembre de 2025, después de abandonar clandestinamente Venezuela, dejó claro desde el principio que no consideraba aquella salida como definitiva.

Su intención, decía, era regresar.

Durante enero esa idea empezó a repetirse con mayor frecuencia. Después de su agenda en Washington habló nuevamente de volver “lo antes posible”. El 28 de enero elevó la expectativa:

“Muy pronto regresaré a Venezuela”.

Era una promesa política poderosa, pero todavía suficientemente amplia como para no quedar atrapada por una fecha.

El 1 de marzo eso cambió.

“Pocas semanas” ya no significaba simplemente algún momento futuro. Introducía un plazo reconocible.

Y también una expectativa.

El calendario comenzó a correr

Doce días después de aquel anuncio, durante una visita a Chile, Machado volvió a ser interrogada sobre su regreso.

Esta vez no hubo fecha.

Habló de obstáculos, de procesos complejos y de coordinación internacional. El regreso permanecía en sus planes, pero el calendario comenzaba a desdibujarse.

Mientras tanto, su propia organización se preparaba para recibirla.

Vente Venezuela anunció planes para recorrer el país y reorganizar sus estructuras ante el eventual retorno de su líder. (El País⁠)

La expectativa no existía solamente entre sus seguidores. Había comenzado a convertirse en parte de la agenda política.

Pero marzo terminó.

Y Machado seguía fuera de Venezuela.

De semanas a meses

Abril introdujo un cambio importante.

Durante una entrevista con Reuters en Madrid, la pregunta fue directa: ¿se veía nuevamente en Venezuela antes de terminar 2026?

“Absolutely. Absolutely”, respondió.

La afirmación mantenía el compromiso de regresar, pero modificaba sustancialmente el horizonte.

Ya no eran “pocas semanas”.

Ahora podía ser cualquier momento antes del 31 de diciembre. Reuters informó que Machado esperaba regresar al país antes de finalizar 2026. (Reuters⁠)

La promesa seguía allí.

El reloj era otro.

“¿Cuándo regresa?”

En mayo llegó quizá la entrevista más reveladora sobre el asunto.

EL PAÍS le preguntó directamente cuándo regresaría. Machado respondió con una sola palabra:

“Pronto”.

Para entonces habían transcurrido más de dos meses desde aquel “en pocas semanas”.

La explicación de Machado fue que todavía debía completar una agenda internacional que consideraba necesaria: conversaciones con gobiernos, aliados, empresarios, inversionistas y venezolanos en el exterior.

También apareció con mayor claridad un elemento que hasta entonces permanecía en segundo plano: Estados Unidos.

Machado reconoció que la posición de Washington y de otros aliados pesaba en la decisión.

Ya no se trataba únicamente de querer regresar.

Se trataba de determinar cuándo convenía hacerlo.

La expresión pasó entonces de “pocas semanas” a otra mucho más flexible:

“el momento correcto”.

Entonces ocurrió algo distinto

A finales de junio Venezuela fue sacudida por dos terremotos.

Y el regreso volvió repentinamente al centro de la conversación.

Machado anunció que había llegado el momento de volver y aseguró que estaría “muy pronto” en el país.

Esta vez, sin embargo, la historia no terminó únicamente en una declaración.

Distintos medios comenzaron a reportar movimientos concretos para intentar materializar el viaje.

Según informaciones posteriores, hubo gestiones y desplazamientos relacionados con un posible ingreso a Venezuela que finalmente no se produjo.

Ese detalle cambia la lectura de aquel episodio.

Hasta entonces podía discutirse sobre anuncios, expectativas y plazos. A partir de junio aparecía también evidencia periodística de que existieron intentos para ejecutar el regreso.

Y con ellos aparecieron nuevos obstáculos.

Reuters informó meses después que funcionarios estadounidenses habían pedido en privado a Machado retrasar su retorno después de los terremotos. La agencia también señaló que Washington tenía reservas sobre el impacto que su presencia podía producir sobre el proceso político que respaldaba en Venezuela. (Reuters⁠)

Ese dato introduce una dimensión que no puede ignorarse.

El retraso no puede explicarse únicamente como una sucesión de promesas que no se concretaron. Existen también decisiones de seguridad, coordinación internacional y consideraciones políticas alrededor de un regreso que, evidentemente, dejó de depender exclusivamente de la voluntad de quien quería volver.

Una promesa “paso a paso”

En julio, María Corina volvió a hablar.

Pero algo había cambiado en la forma de explicar el retorno.

“Voy a volver. No como un evento, sino como una promesa que se cumple paso a paso”, dijo.

La frase es probablemente una de las más interesantes de toda esta cronología.

Porque transforma el significado del regreso.

Durante meses había sido presentado como un acontecimiento futuro: Machado estaba afuera y, en algún momento, entraría nuevamente a Venezuela.

Ahora comenzaba a ser descrito como un proceso.

La fecha perdía importancia frente al recorrido.

Pero para quienes habían escuchado “muy pronto”, y especialmente para quienes habían escuchado “en pocas semanas”, la pregunta seguía siendo inevitable.

¿Cuándo?

Agosto trajo otro “muy pronto”

El verano avanzó y las referencias al retorno continuaron.

En agosto Machado aseguró a dirigentes comunitarias:

“Muy, muy pronto voy a estar ahí”.

A finales del mismo mes volvió a utilizar prácticamente la misma fórmula.

El regreso seguía siendo presentado como cercano.

Pero septiembre llegó con María Corina todavía fuera de Venezuela.

Y entonces Reuters publicó una información que, de alguna manera, devolvió toda la historia al punto inicial.

Machado seguía evaluando cuándo regresar.

Cuatro fuentes opositoras consultadas por la agencia aseguraron que volvería, pero ninguna pudo proporcionar una fecha. Una de ellas indicó que probablemente viajaría primero a Estados Unidos. Reuters también recordó que funcionarios estadounidenses habían pedido anteriormente que retrasara el viaje. (Reuters⁠)

Nueve meses después de su salida, la decisión de regresar continuaba tomada.

El momento, no.

La diferencia entre una promesa y una fecha

Hay una tentación evidente al observar esta cronología: convertirla simplemente en una lista de promesas incumplidas.

Los documentos cuentan una historia más compleja.

Sí existe un hecho difícil de discutir: María Corina Machado ha anunciado reiteradamente que regresará a Venezuela.

También existe otro: el plazo más concreto que ella misma estableció —“en pocas semanas”— transcurrió sin que regresara. La declaración del 1 de marzo está ampliamente documentada y fue publicada por ella misma. (EFE Noticias⁠)

Pero hay una tercera parte de la historia.

Durante esos meses aparecieron obstáculos, consideraciones de seguridad, coordinación con aliados internacionales e incluso intentos reportados de materializar el viaje.

Eliminar esa parte produciría un relato incompleto.

Del mismo modo, ignorar la sucesión de anuncios y cambios de plazo también lo haría.

El periodismo tiene que conservar ambas cosas.

La promesa que todavía no vence

Hay además una precisión necesaria.

Cuando Reuters le preguntó en abril si estaría de regreso en Venezuela antes de finalizar 2026, Machado respondió afirmativamente. Ese compromiso todavía está abierto. (Reuters⁠)

Por eso, al 18 de septiembre no puede afirmarse que todos los plazos anunciados hayan vencido.

Uno sí lo hizo: “en pocas semanas”.

El otro sigue corriendo: antes de terminar el año.

Entre ambos hay meses de declaraciones, explicaciones, reuniones, intentos y expectativas.

Y allí está probablemente la verdadera historia.

Porque el regreso de María Corina Machado dejó hace tiempo de ser solamente un asunto de itinerarios.

Su eventual entrada a Venezuela tiene consecuencias políticas, de seguridad y de movilización. Reuters informó esta semana que cuatro fuentes opositoras daban por hecho que regresará, pero que todavía no existe una fecha establecida. (Reuters⁠)

Ese es, al final, el dato más sencillo y al mismo tiempo el más importante.

María Corina Machado dice que volverá.

Lo viene diciendo desde que salió.

Ha dicho que será pronto. Ha dicho que será muy pronto. Dijo que sería en pocas semanas. Dijo que sería antes de finalizar el año. Y cuando los plazos comenzaron a encontrarse con las circunstancias, habló del “momento correcto” y de una promesa que se cumple “paso a paso”.

Nueve meses después, Venezuela continúa esperando ese momento.

Y la pregunta que comenzó en Oslo sigue exactamente en el mismo lugar:

¿Cuándo vuelve María Corina?

EL POLÍTICO | EDITORIAL

Este trabajo fue elaborado a partir de la revisión de declaraciones públicas, entrevistas, videos, publicaciones en redes sociales y despachos periodísticos comprendidos entre diciembre de 2025 y el 18 de septiembre de 2026. Las declaraciones de terceros fueron diferenciadas de las realizadas directamente por María Corina Machado y las circunstancias sobre intentos de retorno o actuaciones de gobiernos extranjeros se atribuyen a las fuentes que las reportaron.

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