En defensa de la soberanía y el orden internacional basado en normas.
El mundo entero hoy es testigo de como funcionarios, militantes y fanáticos extremistas, supremacistas y racistas del Departamento de Estado y de la Casa Blanca, ante la pérdida de poder hegemónico de los Estados Unidos de América, potencia en declive, recurren a la desestabilización, a la desinformación, a la injerencia y al belicismo con todos aquellos pueblos y naciones que han tomado la determinación de seguir siendo libres, autónomos y soberanos.
En CAMBIEMOS, observamos con profunda preocupación la reiterada interpretación del espacio vital de nuestras naciones latinoamericanas y caribeñas como una esfera de influencia, en línea con la doctrina del «destino manifiesto» de los Estados Unidos. Rechazamos enérgicamente la continua búsqueda de mecanismos de intervención en nuestros países, incluyendo medidas coercitivas unilaterales, aranceles, recompensas por funcionarios del Estado o cualquier amenaza de intervención militar, que se justifican bajo pretextos como la defensa de la libertad, la lucha contra el narcotráfico o el terrorismo, y que buscan en última instancia, el control de nuestros recursos naturales, infraestructuras y corredores comerciales.
Apelamos a un mundo donde la convivencia democrática y pacífica, el diálogo como proceso político, el respeto por las instituciones y sus autoridades legítimas, no sean cuestionadas cada tanto que colisionan con los intereses y ambiciones de grupos o sectores que, como ha quedado demostrado, ante su incapacidad de construir un proyecto nacional viable, así como relaciones políticas estables, confiables y duraderas, incursionan en vías insurreccionales, de violencia y de confrontación que solo perjudica a nuestro pueblo.
Los venezolanos debemos fomentar la unidad nacional y la construcción de consensos ante tales amenazas, con dignidad y sentido de responsabilidad histórica, en tanto el desorden e inestabilidad global posibilita nuevamente la apertura de Venezuela al mundo, en defensa de la soberanía y el orden internacional basado en normas, para avanzar hacia la estabilización plena del mercado energético global y propiciar con ello el relanzamiento de una diplomacia Bolivariana que asume el liderazgo, ante el concierto de las naciones, frente a la inestabilidad y la crisis.




