Houston, 18 de septiembre de 2026 — El veterano ejecutivo petrolero Alí Moshiri aseguró que no ha firmado ningún memorando de entendimiento con el gobierno de Venezuela. «La información publicada por Bloomberg es incorrecta», declaró Moshiri a este medio.
La aclaración llega pocas horas después de que Bloomberg publicó un reportaje en el que se afirma que el equipo de Moshiri en Caracas ya firmó un memorando de entendimiento para uno de los siete campos petroleros en los que está interesado. Moshiri niega que exista un documento firmado y sostiene que su fondo sigue a la espera de una respuesta formal del gobierno venezolano.
«Fuimos de las primeras empresas en decirle al gobierno de Venezuela, en enero, que estábamos listos para invertir 2.000 millones de dólares en siete campos petroleros, y seguimos esperando», afirmó Moshiri.
«Tenemos el conocimiento, la experiencia y el capital para ejecutar nuestros planes, pero dependemos de que nos otorguen un contrato que nos convenga; no queremos un contrato solo para salir en la foto», agregó.
«Desconocemos el método utilizado para seleccionar a las empresas que trabajarán en los campos petroleros de Venezuela. No tenemos nada en contra de que una empresa de criptomonedas obtenga un campo; bienvenidos todos. Pero al final, quienes explotarán el petróleo serán los que sepan hacerlo», afirmó Moshiri, expresidente de Chevron en Venezuela y actual director ejecutivo del fondo Amos Global Energy.
Las declaraciones de Moshiri se producen en medio de una intensa competencia entre petroleras estadounidenses y fondos de inversión por hacerse un lugar en la reactivación del sector energético venezolano, tras la caída de Nicolás Maduro a principios de este año. Moshiri, quien dirigió las operaciones de Chevron en África y América Latina hasta 2017, lanzó en 2025 un fondo para captar inversiones en proyectos petroleros en el país.
El ejecutivo ha señalado públicamente que ve en Venezuela una oportunidad estratégica para la seguridad energética de Estados Unidos, al tratarse de crudo que puede llegar a las refinerías estadounidenses sin depender de corredores marítimos sensibles como el estrecho de Ormuz. Moshiri también ha cuestionado la capacidad operativa de otros actores que han obtenido acceso a campos venezolanos bajo el nuevo esquema de inversión impulsado por Washington, al considerar que carecen de la experiencia necesaria para gestionar operaciones petroleras complejas.
La opinión técnica de Moshiri coincide con la que, según diversas fuentes del sector, comparten numerosos expertos petroleros e incluso dirigentes políticos en Caracas. Sin embargo, pocos se atreven a expresarla públicamente por temor a que sus cuestionamientos puedan interpretarse como una contradicción con la estrategia que impulsa Washington para la industria petrolera venezolana.
Para Moshiri, precisamente en una etapa de transformación resulta indispensable hablar con franqueza, advertir sobre los errores y señalar aquello que puede corregirse antes de comprometer miles de millones de dólares y el futuro de una industria que necesitará décadas de inversión sostenida para recuperar todo su potencial.
“La mejor manera de colaborar con la transición de Venezuela y con los planes de Washington es decir con claridad lo que creemos, aunque a muchos no les guste escucharlo. Guardar silencio cuando vemos algo que consideramos equivocado no ayuda ni a Venezuela ni a los inversionistas ni a Estados Unidos”, concluyó Moshiri durante la entrevista celebrada en el emblemático Petroleum Club of Houston, uno de los históricos puntos de encuentro de la industria energética estadounidense.

